¿Estoy vivo?

Por: Un ciudadano preocupado de Springfield – O tal vez no. Ya no estoy seguro.


Son las 3 de la mañana. Estoy sentado en el sofá. Hay una lata de Duff en la mesa. La tele está encendida pero no la estoy viendo. No puedo dormir. Y no es por los burritos de anoche, que también.

Es porque llevo semanas pensando en algo y ya no puedo guardármelo más.

No sé si estoy vivo.

“Claro que estás vivo, idiota, estás escribiendo un artículo.” Sí, eso me diría cualquiera. Pero escuchen. ESCUCHEN. Porque lo que les voy a contar me tiene con la cabeza dando vueltas. Y no de la forma divertida como cuando uno se sube a la Rueda de la Muerte en Itchy & Scratchy Land.

Todo empezó con Dios

Hace unos años tuve una conversación con Dios. Sí, con DIOS. El de arriba. El grande. No estoy loco, Él se me apareció. Le pregunté cuál era el sentido de la vida. Me dijo que lo iba a saber cuando me muriera. Le dije que no podía esperar tanto.

¿Y saben qué me contestó?

“¿No puedes esperar seis meses?”

Seis meses. Dios, el que lo sabe TODO, el que creó las donas y la cerveza y los fines de semana… me dijo que en seis meses me iba a morir. Y luego me dijo el sentido de la vida pero justo en ese momento… no me acuerdo. Se me fue. Como cuando intentas recordar un sueño y se te escapa.

O como cuando intentas recordar algo que pasó antes de un coma.

Lo que pasó seis meses después

Seis meses. Exactamente seis meses después, un niño que vive en mi casa me hizo una broma del Día de los Inocentes. Agarró una lata de cerveza, la agitó como si fuera una maraca en una fiesta de Año Nuevo, y me la dio.

La abrí. EXPLOTÓ. Me mandó al hospital.

Y ahí, en el hospital, mientras intentaba sacar unos dulces de una máquina expendedora, la máquina SE ME CAYÓ ENCIMA.

Entré en coma.

La familia estaba ahí. Todos llorando. Todos tristes. Pasaron los días. Semanas. No despertaba. Los doctores decían que era grave. Muy grave.

Y entonces… un día… me desperté. Así nada más. Alguien dejó caer unos dulces cerca de mi cara y PUM, abrí los ojos. Como si nada. Como si no hubiera estado medio muerto por semanas.

¿No les parece eso… demasiado fácil?

Las cosas que pasaron DESPUÉS

Aquí es donde se pone raro. Muy raro. Porque ANTES de eso, mi vida era normal. Aburrida hasta. Problemas de dinero. Broncas en la escuela del niño. La típica monotonía.

Pero DESPUÉS del coma todo se volvió… loco.

Fui al espacio. AL ESPACIO. ¿Un empleado de planta nuclear de cerveza en el sofá al ESPACIO? Trabajé para un supervillano que conquistó la Costa Este. Encontré una civilización de hombres topo debajo de la ciudad. Gané un Grammy. Conocí a todos los famosos que existen. Me hice boxeador. Luché contra un presidente. Viajé por todo el mundo. VARIAS VECES.

¿Cómo puede ser que antes del coma mi vida fuera “Homer no puede pagar las cuentas” y después del coma sea “Homer viaja a Japón y pelea con un sumo”?

A menos que… nunca haya despertado.

Lo que no me deja en paz

Estoy en el sofá. La Duff está fría. Todo se siente real. PERO:

¿Por qué nadie envejece? Mi hijo lleva DÉCADAS con 10 años. La bebé SIGUE siendo bebé. Mi esposa no tiene ni una cana. Yo sigo exactamente igual. ¿Cómo es eso posible? En un sueño, sí. En la realidad, no.

¿Por qué cada semana conozco a alguien famoso? Músicos, actores, presidentes, astronautas. A TODOS. ¿A cuántas celebridades conoce un empleado nuclear promedio en su vida? A cero. Yo he conocido a cientos. A menos que mi cerebro las esté metiendo ahí. La gente en coma puede escuchar lo que pasa a su alrededor. Si alguien tiene la tele prendida en mi cuarto de hospital… mi cerebro podría estar tomando esas voces y metiéndolas en mis sueños.

¿Por qué me han pasado cosas que son IMPOSIBLES? He muerto varias veces. Me han disparado, aplastado, electrocutado, caído de precipicios. Y siempre al día siguiente estoy bien. Como nuevo. Como si alguien reiniciara todo cada semana. Como en un sueño que empieza de cero cada noche.

¿Por qué ya no recuerdo los detalles? A veces cuento algo de mi pasado y los detalles cambian. El año en que me casé. Dónde conocí a mi esposa. La edad de mis padres. Todo cambia dependiendo del día. ¿Saben en qué cambian los recuerdos todo el tiempo? EN LOS SUEÑOS.

La parte que me da miedo de verdad

Dios me dijo seis meses. Dios no se equivoca. Dios no miente. Seis meses después entré en coma.

¿Y si Dios tenía razón?

¿Y si llevo AÑOS en una cama de hospital mientras mi cerebro inventa aventuras cada vez más locas para no apagarse? ¿Y si esta Duff que tengo en la mano no es real? ¿Y si el sofá no es real? ¿Y si la tele no es real?

¿Y si MI FAMILIA está sentada al lado de mi cama en este momento, esperando a que despierte?

¿Y si nunca despierto?

Pero también…

La Duff sabe fría. Las donas saben dulces. Cuando me pego en el dedo del pie con la mesa de la cocina, DUELE. Cuando abrazo a mi familia, se siente tibio.

¿Un sueño puede sentirse así de real?

No lo sé. Y eso es lo peor. NO LO SÉ.

A lo mejor estoy vivo y soy un tipo gordo en un sofá a las 3 de la mañana escribiendo tonterías. A lo mejor estoy en una cama de hospital y este artículo no existe. A lo mejor Dios me está viendo ahora mismo y se está riendo.

Lo único que sé es que mañana me voy a levantar, voy a ir a trabajar, voy a comer donas, y voy a intentar no pensar en esto. Porque si esto ES un sueño… al menos es un sueño con Duff.

Y si no lo es… bueno, también tiene Duff.

Así que da igual, supongo.

¿Verdad?

¿Verdad?

Un ciudadano preocupado, fuera. Probablemente.

P.D: Si hay alguien en mi cuarto de hospital leyendo esto en voz alta… muevan mi mano izquierda. Solo para saber.

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