Por: Un ciudadano preocupado de Springfield – Periodista investigativo y conocedor profesional de donas
Voy a decir algo que todos en Springfield saben pero que NADIE se atreve a repetir desde que el juez Snyder nos amenazó con tortura. Me da igual. Ya me han pasado cosas peores. Una vez me cayó una ballena encima.
El director Skinner es un FRAUDE.
Sí, el tipo que lleva 20 años castigando niños, el que camina por los pasillos de la escuela como si fuera dueño del lugar, el que come almuerzos tristes en su oficina mientras llora viendo fotos de Vietnam… ESE TIPO NO ES QUIEN DICE SER.
Lo que vi con mis propios ojos
Estábamos en la fiesta del aniversario número 20 de Skinner como director. Había ponche. BUEN ponche. Iba por mi séptimo vaso cuando de repente la puerta se abre de golpe y entra un tipo diciendo que ÉL es el verdadero Seymour Skinner.
Y Skinner… o como se llame… bajó la cabeza y dijo: “Es verdad. Soy un impostor.”
ASÍ NADA MÁS. Como quien dice “se me olvidó comprar leche”. VEINTE AÑOS mintiendo y lo confiesa entre el ponche y los sándwiches de atún.
Resulta que su verdadero nombre es… bueno, no lo puedo decir. El juez dijo que estaba prohibido. Pero les voy a dar una pista: empieza con A, termina con N, y en medio tiene “rmin Tamzaria”. Saquen sus propias conclusiones.
La historia que NOS OBLIGARON a olvidar
Según lo que contó esa noche (antes de que nos lavaran el cerebro), este tipo era un delincuente callejero que terminó en el ejército. Ahí conoció al VERDADERO Skinner, un sargento que fue como su hermano mayor. Cuando el sargento desapareció en Vietnam y todos pensaron que estaba muerto, este tipo vino a Springfield a darle la noticia a la vieja Agnes.
¿Y qué pasó? Agnes lo confundió con su hijo. Y en vez de decir “disculpe señora, yo no soy su hijo, soy un delincuente juvenil de Capital City”, el tipo dijo… nada. Se quedó callado. SE ROBÓ LA VIDA DE OTRO HOMBRE. Se mudó con Agnes. Se hizo director de la escuela. VEINTE AÑOS viviendo una mentira.
¿Y el verdadero Skinner? Resulta que estaba VIVO. Lo tenían de esclavo en un taller de zapatos en algún lugar lejano. Cuando por fin escapó y volvió a Springfield, ¿qué hicimos? Lo amarramos a una silla y lo metimos en un tren de carga.
Sí. Al verdadero Skinner lo DESTERRAMOS. Al impostor le dimos todo de vuelta: su nombre, su trabajo, su madre, su vida entera.
Pero aquí viene lo que NADIE se pregunta
A ver. Piensen conmigo. Yo sé que cuesta, pero inténtenlo:
Si este tipo fue capaz de hacerse pasar por otra persona durante VEINTE AÑOS… ¿cómo sabemos que la identidad de delincuente callejero también es real? ¿Y si ESA también es una mentira? ¿Y si hay OTRA capa debajo?
Piénsenlo: un tipo que es TAN BUENO mintiendo que engañó a una madre, a toda una ciudad, y al superintendente Chalmers durante dos décadas… ¿y le vamos a creer su historia de “ay, yo era un chico malo de Capital City”? ¿ASÍ NADA MÁS?
¿Alguien fue a verificar? ¿Alguien fue a Capital City a buscar registros? NO. Todos aceptamos su segunda historia igual de rápido que aceptamos la primera.
Este hombre podría ser CUALQUIERA. Un espía. Un robot. Uno de esos hombres topo que viven debajo de Springfield (no pregunten cómo sé eso). Un alienígena como los de la nave de Kang y Kodos. CUALQUIERA.
Las pistas que nadie quiere ver
¿Por qué sabe tanto de Vietnam si según su propia historia apenas estuvo ahí? A cada rato tiene flashbacks. FLASHBACKS MUY DETALLADOS. ¿Cómo tiene flashbacks tan detallados un tipo que supuestamente solo fue soldado raso un ratito? A menos que no fuera soldado raso. A menos que fuera algo MÁS.
¿Y por qué Agnes, una mujer que se queja de TODO, nunca notó que su “hijo” era un completo extraño? ¿Tan mala es su vista? ¿O será que ELLA TAMBIÉN está escondiendo algo?
¿Y qué pasó con el verdadero Skinner? Lo metimos en un tren y nunca más se supo de él. ¿No les parece CONVENIENTE? El único testigo que podía revelar toda la verdad… desaparecido. Otra vez.
Ya para terminar
No tengo idea de quién es realmente el director de la escuela de Springfield. Nadie la tiene. Nos dijeron que nos olvidáramos de todo “bajo pena de tortura” y todos dijimos “sí, está bien”. COMO BORREGOS.
Lo único que sé es esto: el tipo que dirige la escuela de nuestros hijos podría ser literalmente CUALQUIER PERSONA. Y eso no me deja dormir en las noches. Bueno sí me deja dormir, porque duermo muy bien. Pero DEBERÍA no dejarme dormir.
La verdad está ahí afuera. Probablemente en un tren de carga.
Un ciudadano preocupado, fuera.
P.D: Skinner, o como te llames, si estás leyendo esto: ese niño rubio no pintó eso en la pared del gimnasio. Fue el otro, el de los lentes azules. Bueno, fue el rubio. Pero el de los lentes lo ayudó.